Monumento a los Reyes: Cúmulo de Símbolos

Por: Gil Rosario Ramos


Juana Díaz levanta su monumento a los Santos Reyes como una necesidad imperiosa de plasmar para la posteridad su tradición religiosa y cultural convertida en centenaria.

Al hablar del monumento a los Reyes Magos, debemos referirnos primero al artista que lo hizo posible.

Naldo de la Loma es un enamorado de los Reyes y las tradiciones puertorriqueñas. Cuando el Consejo Juanadino Pro Festejos de Reyes se acercó a él para hablarle de la idea de erigir un monumento a los Reyes, aceptó el reto con entusiasmo. Fue así porque durante muchos años tuvo en su mente hacer una obra dedicada a estos tres personajes bíblicos. Su sueño se hizo realidad. La oportunidad había llegado. Por eso dijo: "Manos a la obra".

Ese hombre de palabra, inspiración y amor al trabajo fuerte empezó y no se detuvo hasta el momento en que con su agilidad característica develó el monumento el pasado 6 de enero de 1985.

Aquel día fue grande pues ni siquiera la lluvia pudo disminuir el entusiasmo de las miles de personas congregadas en la plaza para la ocasión. Todos esperaron el momento de apreciar la obra que fue bendecida por S.E.R. Monseñor Ricardo Suriñach, Obispo Auxiliar de la Diócesis de Ponce. Al momento de Naldo develar su obra el pueblo aplaudió con alegría y un grupo de niños lanzaban flores a la obra. ¡Fue un momento emocionante! El maestro de ceremonias de la ocasión lo fue David Ortiz quien viajó a esta ciudad de Puerto Rico para ser parte de la historia conjuntamente con el entonces gobernador de Puerto Rico, Lcdo. Rafael Hernández Colón.

¿Por qué el monumento es como es?

Lo primero que hizo Naldo fue estudiar con profundidad la centenaria Fiesta de Reyes de Juana Díaz. Ahí estriba la razón principal de su éxito.

Hizo muchas preguntas y recibió muchas respuestas. Se confundió con el pueblo y buscó conocer la profundidad de su sentir y apreciación de la Fiesta de Reyes. Dio participación al pueblo en el desarrollo de su proyecto. Le dio vida a su idea en conjunto con el pueblo.

Naldo se preguntó, ¿cómo surgió la Fiesta de Reyes? ¿Quiénes participan? ¿Cómo la celebran? ¿Quiénes representan a los Santos Reyes? ¿Porqué la tradición se ha mantenido por más de un siglo? ¿Qué cambios han ocurrido en la tradicional Fiesta?

Su capacidad artística e intelectual hizo posible visualizar un concepto original y hacerlo realidad. Se preguntó y le preguntó al pueblo: ¿Quiénes han hecho año tras año el papel de los Reyes? La respuesta fue sencilla: gente del pueblo.

¿Quiénes son la gente del pueblo?

Son simplemente puertorriqueños fruto de una mezcla racial: el indio taíno, el negro y el español. ¿Cuántos fueron los reyes? La tradición dice que fueron tres y que procedían de diversas naciones.

Es así como Naldo decide elaborar el monumento plasmando los rasgos raciales de cada una de las tres razas que formaron a ese ser único: el puertorriqueño.

El mismo que cada cinco y seis de enero representa a los Reyes, haciendo posible la preservación de la tradición. Ese Don Alberto, Don Juan Ramón o, en algunos casos, Doña Carmen, quienes con orgullo de la herencia recibida hacen posible la felicidad de los niños, transformándose en las figuras, casi legendarias, de los Magos de Oriente. De esa manera vemos como nuestros reyes son representativos de un pueblo, de todo un pueblo que ama y conserva la tradición.

¿Qué simbolismos encierra cada uno de los Reyes?

El del Centro:

Sus características fisonómicas son las propias de un indio taíno, con los detalles de sus vestimentas y adornos.

El de la Derecha:

Su físico es el propio del negro puertorriqueño, lo mismo que sus vestimentas y adornos.

El de la Izquierda:

Representa al español, siendo una característica única en él la barba.

¿Por qué el español es el único que aparece en actitud de adoración? El artista quiso representar el proceso mediante el cual se da la aceptación del Evangelio.

¿Quién dio el ejemplo? ¿Quién se ocupó de llevar el mensaje de la salvación? El pueblo español. Por esa razón el español aparece casi de rodillas con una Biblia en la mano y como diciendo al taíno: "He aquí un Dios fuerte, un Dios de paz. Síguele y tendrás vida eterna".

¿Qué le ofrecen al niño los demás Reyes?

El indio le ofrece un cemí. Ya no es necesario un dios muerto, un dios de piedra. Es como si le dijera al Niño Dios: "Te entrego el hombre viejo y te acepto a ti como mi Rey, mi Dios y mi Salvador". El negro le ofrece su tambor o pandereta, además de su incensario, diciendo: "Tocaré para ti porque tu eres la fuente de la verdadera alegría. Te entrego mi corazón y mis amuletos porque tu eres el Dios verdadero".

Alguien puede preguntarse ¿Por qué los Reyes no son como los demás reyes? Mire todas las tarjetas, figuras o ilustraciones donde aparezcan las figuras de los Santos Reyes. Encontrará que ninguna es igual a otra. Cada artista ha representado su propia idea de Melchor, Gaspar y Baltazar. Lamentablemente el momento de la adoración de los reyes no pudo ser captado por la cámara fotográfica, que apareció muchos siglos después.

Nadie puede opinar con propiedad acerca de quiénes, cómo y de dónde venían aquellos personajes buenos y sabios que adoraron al Señor y le ofrecieron sus dones.

Nuestros artesanos han dedicado mucho tiempo al tema y han producido gran cantidad de obras artísticas. Cada uno de los artistas ha dado rienda suelta a su inspiración e imaginación y ha producido sus propios reyes.

Naldo ha hecho lo mismo, pero con genio. Su obra está cargada de simbolismos, de mensajes y de reconocimiento al pueblo puertorriqueño que con humildad y determinación abrazó el Cristianismo. Naldo de la Loma no hizo copia de otros reyes. El hizo su obra pensando en Juana Díaz, como Ciudad de los Reyes, y en Puerto Rico como nación de gran nobleza.

En los rostros de los reyes está presente la serenidad, la paz interior, la hospitalidad del pueblo puertorriqueño que, ante todo... ¡ama!

Esos mismos rostros reflejan también determinación. Esa seguridad de quien sabe que sin ese darse a Dios y a los demás, la vida no tiene sentido. En ellos, los Reyes Magos, no hay flaqueza; hay grandeza. ¡Esa es la gran diferencia!

El monumento en honor a los Santos Reyes de Juana Díaz, es el resultado del trabajo titánico de un hijo predilecto de Barranquitas y la aportación de muchos juanadinos y puertorriqueños que aceptaron la idea con ilusión. En su grupo se destacaron, de una forma especial, los jóvenes quienes viajaron muchas veces al patio de la Escuela de Artes Plásticas del Instituto de Cultura Puertorriqueña para ayudar a Naldo en su agotadora y gratificante encomienda. Este artista no cobró por su trabajo el cual dedicó a sus hijos y a todos los niños del mundo.

Los Santos Reyes de Juana Díaz nos representan a todos los que creemos en Dios como Rey y Salvador y estamos de pie luchando porque no se pierda y mantenga el verdadero sentido de la Navidad que es Cristo.

(El autor fue presidente fundador del Consejo Juanadino Pro Festejos de Reyes)