¿Cómo surgió la idea de la Caravana Nacional de los Reyes Magos?

Por: Gil Rosario Ramos


Para responder a esta pregunta tenemos que referimos al monumento de los Santos Reyes, obra del escultor natural de Barranquitas, Naldo de la Loma y hacer un poco de historia.

El monumento se hizo en el patio de la Escuela de Artes Plásticas del Instituto de Cultura Puertorriqueña. Cuando estuvo listo para viajar a Juana Díaz surgieron una serie de "pequeñas controversias". Por ejemplo, la base diseñada para colocar a los Reyes no es la que tiene el monumento en este momento, pues Naldo ideó un gran cemí a través del cual se podía pasar. Hubo de inmediato dos inconvenientes: no había dinero para realizar esta parte de la obra y era obligatorio hacer un estudio para determinar si era posible construir la base sin competir o restarle prominencia a la Iglesia Parroquial San Ramón Nonato.

Naldo de la Loma no quería traer los Reyes a Juana Díaz hasta que la base diseñada por él estuviera lista. Los miembros del Consejo Juanadino Pro Festejos de Reyes queríamos inaugurar el monumento en una estructura provisional hasta que consiguiéramos el dinero y la autorización del Instituto de Cultura Puertorriqueña para la erección de la referida estructura.

Naldo se negaba insistentemente a acceder a nuestros deseos. Una noche nos reunimos Naldo de la Loma, Nelson Meléndez, Presidente del Comité Pro Monumento y este servidor en la Plaza San José del Viejo San Juan. Esa reunión se extendió hasta altas horas de la noche hasta que logramos convencer a Naldo. Acordamos preparar un documento en el que nos comprometíamos a hacer todo tipo de gestiones hasta lograr construir la base propuesta por el escultor. Esa noche regresamos a Juana Díaz rebosantes de alegría ya que el 6 de enero de 1985 quedaría develado e inaugurado el tan esperado monumento. (El Instituto nunca nos autorizó a levantar la referida base).

[Nota: La referida base fue construida durante la reconstrucción de la plaza de Juana Díaz en 1996.]

Posteriormente surgió otro desacuerdo. Naldo quería transportar a Juana Díaz las figuras de los Reyes a través de la Cordillera Central. Su idea era pasearlo por el corazón de Puerto Rico, tan fiel a los Santos Reyes, y que pernoctaran una noche en su pueblo de Barranquitas. Me opuse con tenacidad, motivado por mi lógico temor de un posible accidente que fuera echar a perder el trabajo y el fruto de tantos desvelos. Hubo una serie de consideraciones y finalmente mis compañeros del Consejo me convencieron, unidos al reclamo de Naldo por hacerle ese regalo a su pueblo. Demás está decir que se tomaron todo tipo de medidas de seguridad y no hubo ningún percance. Los Reyes siguieron la ruta de Bayamón, Naranjito, Comerío, Barranquitas, Aibonito, Coamo, Villalba, hasta llegar a Juana Díaz.

En Barranquitas cientos de personas, especialmente niños recibieron a los Tres Santos Reyes lanzándole flores acompañados de música típica puertorriqueña y gran algarabía. Durante toda la trayectoria que fue transmitida por varias emisoras de radio, hubo inolvidables y espontáneas manifestaciones que nos sorprendieron. La gente se tiraba a la calle a ver los reyes y saludar a quienes le acompañaban.

Recuerdo con nostalgia la manifestación de júbilo de mi barrio Guayabal. A mi hermano Pedro se le ocurrió pedirle a la gente que al paso de los Reyes le lanzaran flores y si no tenían flores... ¡arroz! Esto último como símbolo de la abundancia, que está presente en el corazón generoso de nuestro Gaspar, Melchor y el Rey Baltazar. Viene a mi memoria el semblante lleno de emoción de mi vecina Gori quien hoy le hace compañía a los Reyes allá en la eternidad.

Cuando el monumento llegó a Juana Díaz, mucho antes de lo previsto, a la gente les tomó de sorpresa y se lanzaron a la calle hasta llegar a la Plaza. Eso me recordó la escena que se da en Roma cuando se elige un nuevo Papa. La gente corre a la Plaza de San Pedro a conocer de "primera vista" al nuevo sucesor de Pedro. Aquella curiosidad y alegría me hicieron sentir satisfecho.

Así terminó la primera Caravana Nacional de los Reyes Magos, pues pensé que si tal acogida se le tributaba a tres figuras inertes, cuál sería la reacción de Puerto Rico si cada año se organizaba una peregrinación de los Reyes Magos de Juana Díaz por distintos pueblos de la isla.

Llevé la idea a la próxima reunión del Consejo, posterior a la inauguración del monumento el 6 de enero de 1985, se aceptó de inmediato y así surgió la segunda Caravana Nacional de los Reyes en el 1986. La misma partió de la Catedral Nuestra Señora de la Providencia de San Juan y visitó el sector La Perla de nuestra ciudad capital además de otros pueblos como: Cidra, Barranquitas, Orocovis, Coamo, Santa Isabel, Guayanilla, Yauco, Guánica y Ponce.

Monseñor Ricardo Suriñach, Obispo Auxiliar de Ponce, desempeñó un papel muy importante para el florecimiento de esta idea. Cuando me reuní con él y le expliqué los pormenores, me ofreció todo su respaldo y nos abrió las puertas de las parroquias de la diócesis mediante una carta que le encomendó a Monseñor Herminio De Jesús Viera, Vicario de Pastoral. En la misma expresaba su simpatía con la Caravana Nacional de los Reyes y les solicitaba su cooperación para los miembros del Consejo Juanadino Pro Festejos de Reyes.

¿Cuál es el propósito final de la Caravana? Es compartir directamente con los pueblos de la isla la gran riqueza pastoral y folklórica de nuestra Centenaria Fiesta de Reyes. También promover la preservación y el desarrollo continuo de la tradición de Reyes en Puerto Rico. Finalmente, ayudar a devolverle el lugar que por derecho propio le corresponde a los Tres Santos Reyes en nuestra cultura religiosa además de resaltar la figura del pesebre y el Niño Jesús que es el verdadero motivo de la Navidad.

(El autor fue presidente fundador del Consejo Juanadino Pro Festejos de Reyes)